El sacacorchos es un básico que no puede faltar en ninguna cocina. Pero, ¿sabías que existe un tipo especial diseñado para los vinos más delicados? Hoy te contamos todo sobre el sacacorchos bilámina.
La historia del sacacorchos
Todo nace de una necesidad. A finales del siglo XVII, cuando las botellas empezaron a taparse con corcho en lugar de madera o tela, fue necesario crear un instrumento para extraerlo. Las primeras referencias vienen de Inglaterra: en el tratado de la sidra de James Worligger (1676) se menciona “un caracol de acero para extraer el tapón de las botellas”, similar al utensilio que se usaba para sacar balas de los fusiles.
La primera patente comercial llegó en 1795, creada por Samuel Henshall: un utensilio en forma de “T” con la rosca extractora y un asa de madera. A lo largo del siglo XIX se patentaron ¡más de 350 modelos distintos!

¿Qué es el sacacorchos bilámina?
El sacacorchos bilámina (o de láminas) es un utensilio con dos láminas metálicas unidas a un asa. A diferencia del sacacorchos tradicional, no perfora el corcho — lo extrae deslizando las láminas entre el corcho y el cristal de la botella.

¿Para qué sirve?
Es especialmente útil para:
- Corchos largos, viejos o dañados que podrían romperse con un sacacorchos convencional
- Vinos de guarda — evita que caigan restos de corcho desmenuzado al vino
- Situaciones delicadas donde la integridad del corcho es clave
Cómo usarlo correctamente
Requiere algo más de habilidad que el sacacorchos tradicional. El truco está en introducir las láminas con cuidado entre el corcho y el cristal, sin empujar el tapón hacia dentro de la botella.

El sumiller Adán Israel (D.O. La Mancha) explica el proceso paso a paso en este vídeo: 👉 Ver cómo usar el sacacorchos bilámina
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